domingo, 4 de junio de 2017

Pensamientos sobre la física cuántica y la teoría evolutiva de la vida.

En estos momentos me estoy leyendo un libro sobre la flecha del tiempo de Sean Carroll. " Desde la Eternidad hasta hoy " Es un libro de digestión difícil, para personas como yo con niveles de física de primero de carrera. Se me agolpan miles de dudas sobre los conceptos de la física cuántica. Y es que el mundo newtoniano y cómodo se desmorona a mi alrededor, mientras se va dibujando con gran dificultad el universo de la física relativista descubierta por el gran Albert Einstein. Empiezo a entender el espacio y el tiempo de una misma manera, como entidades capaces de curvarse por la influencia de grandes masas, o según su famosa ecuación grandes energías. Si es que masa y energía son la misma cosa. Aquí es donde comienza mi desasosiego. Aunque sabemos que para estudiar cualquier cosa tenemos que elegir el nivel sobre el cual aplicar nuestro intelecto. Si la evolución trata de unidades macroscópicas como plantas y animales. Y pasa de puntillas sobre los seres microscópicos. Lo cual es estudiado más tarde en nuestro siglo por la gran Lynn Margulis. Como se puede estudiar algo que tiene sus fundamentos en el ADN que no son ni más ni menos que moléculas formadas por átomos, de los cuales estamos conociendo sus particulares leyes físicas a día de hoy. Que ya no siguen las reglas de física clásica newtonianas, que también nos han descrito los movimientos celestes o de nosotros mismos o de nuestros objetos. La salida del hombre al espacio en el siglo XX ha hecho necesaria la aplicación de la relatividad general para poner satélites, enviar cohetes y otras grandes obras de ingeniería. Es posible que también se tenga que aplicar a la teoría de la evolución. Darwin nos regalo su maravillosa teoría sin tener los conceptos actuales de la física. Donde el tiempo es relativo y se deforma al unísono con el espacio. Nuestra Tierra presenta una gran masa y por tanto una gran energía, estamos dentro de una de una maravillosa cápsula que nos aísla y protege del frío universo que nos rodea, en la que permanece una pequeña radiación de fondo, que nos revela nuestro origen explosivo. Pero estamos compuestos por billones de billones de moléculas y a su vez de átomos, que se rigen por una leyes que a nuestro modo parecen caprichosas, he incluso poco inteligibles. ¿ Cómo podemos integrar todos estos nuevos conocimientos de las leyes de la física en estos niveles macroscópicos de evolución biológica ? El entrelazamiento de partículas, el bosón de Higgs, los quarks, incluso los nuevos conocimientos sobre el big bang y origen y evolución de nuestro universo. La propia flecha del tiempo físico rige los cambios evolutivos de plantas y animales, y los designios de nuestro universo de lo más pequeño e ínfimo, a lo más grandioso. Todos estos pensamientos- como indico el replicante Roy- de Blade Runner, - se perderán como lagrimas en la lluvia. Somos todavía incapaces de integrar diferentes niveles de observación en uno único. Aun nos queda mucho para llegar al ser El Demonio de Lapalace. Es muy posible que la inteligencia artificial nos lleve algún días a esa visión global de los fenómenos que crean la realidad física que no rodea. Pero esto ya será otra historia amigos. ( texto Justo y foto de Raquel Realizada sobre una flor, bajo una débil lluvia en el Montseny, provincia de Barcelona en Catalunya. España)

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