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viernes, 11 de mayo de 2012

La vida y la tectónica de placas.

En este ensayo quiero tratar una inquietud que he tenido desde hace mucho tiempo de cuando estudié la tectónica de Placas en la Facultad de Geología. En aquel momento ya intuía que de alguna forma el movimiento de los continentes y su fragmentación estaba relacionado de forma intrínseca con el desarrollo de la vida. No podía ser casualidad que la mayor fragmentación de la Pangea, coincidiera con el desarrollo de la vida en la base de Paleozoico hace unos 540 millones de años. Y pensaba como esta pudo acelerar la fragmentación de la misma a lo largo de 500 millones de años hasta llegar a la distribución actual, y que seguiría evolucionando dando nuevas fragmentaciones como el Rift Centro Africano, el Mar Rojo, etc. La clave de este proceso la daría, como ya ha explicó Don Anderson, en un artículo de 1984(profesor de geología en el Instituto Tecnológico de California) la formación de las calizas y su entrada en las zonas de subducción, al ciclo de las tectónica de placas. Estas rocas son producidas en su gran mayoría por los seres vivos a través de la formación de sus caparazones y esqueletos. Estas rocas mezcladas con el resto de rocas ígneas o metafórmicas, bajan el punto de fusión del conjunto en el que se engloban y hacen que los materiales se fundan más fácilmente, y que se desplacen con mayor facilidad. La gran mayoría de las calizas son de origen biológico, como ya he indicado anteriormente, y estas entrarían a través de las zonas de subducción a formar parte de los materiales que dirigirían el desplazamiento de las placas y por tanto el movimiento de las mismas en las llamadas corrientes de convección (producidas por los cambios de densidad de los materiales). Por tanto se puede decir que la dinámica litosférica esta influenciada directamente por la vida, es decir por aquellos organismos que através de de la fijación del co2 atmosférico en la creación de sus caparazones y conchas, formarían una gran cantidad de roca caliza, que funcionaría como acelerante de la dinámica cortical, o si se me permite el símil como añadir nitrógeno en un motor de explosión. Haciendo que los movimientos convectivos se aceleren y faciliten en gran medida el movimiento y fragmentación de las distintas capas litosféricas. Un ejemplo de cómo el carbonato cálcico entra en la dinámica cortical estaría en las eclogitas un tipo de roca ricas en calcio y aluminio, dadas en un metamorfismo de alta presión y temperatura. Gran parte de ellas se hayan zonas de subducción actuales o antiguas, como son las minas de diamantes que se pueden encontrar en África. En conclusión la vida esta presente en cada lugar y en cada proceso de la nuestra Gea, y hace de la Tierra un planeta singular entre el resto de los planetas interiores de nuestro sistema solar. Texto: Justo Tarancón // Foto de Raquel y Justo:paisaje montañoso de los alrededores del embalse de la Albina(Legutiano-País Vasco 04/2012.

domingo, 10 de abril de 2011

LA PIEL DE GEA


La litosfera sería la parte más superficial y sólida de la Tierra; y estaría compuesta por una serie de placas tectónicas, que serían principalmente de dos tipos: oceánico y continental. Estas estarían en un constante movimiento de milímetros a centímetros anuales, e incluso de varios metros en escasos minutos, como los ocurridos recientemente en determinadas catástrofes, como las acaecidas en Indonesia, Chile y Japón.
El primero en darse cuenta que la distribución de los continentes y océanos ha cambiado a lo largo de millones de años en la Tierra, fue el científico alemán Alfred Wegener en 1912. Su teoría se basó en la observación, de las similitudes que había a ambos lados del Océano Atlántico, tanto en su línea de costa, como en su geología y paleontología. El problema de su teoría conocida como “la deriva de los continentes”, fue fundamentar la causa de dichos movimientos. Y no sería hasta 1960 cuando varios científicos retomaron su idea y elaboraron la teoría actual de la “tectónica de placas”. La cual explicaría que las placas son el producto de las corrientes de rocas fundidas del Manto superior, que al ascender hasta la superficie se enfriarían solidificando en superficie. Este proceso se daría mediante el fenómeno llamado “células convectivas”, que dan lugar a la porción sólida de la litósfera en superficie, formando las placas oceánicas y continentales, en función de su densidad. La litosfera “flotaría” encima de la astenósfera, que sería la porción mas externa del manto superior, sobre la cual se deslizarían las placas, estos materiales presentarían una gran plasticidad debido a las grandes temperaturas y presiones a las cuales están sometidos.
Por tanto las zonas enfriadas y solidificadas de estas células de convección serían lo que llamamos placas tectónicas: las oceánicas, más densas y delgadas, y las placas continentales más gruesas y livianas. Entre estas placas hay distintos tipos de bordes o relación entre ellas, pero se pueden simplificar en dos: los subductivos, que serían aquellos en los que una placa se hunde por debajo de otra, y los bordes distensivos, que serían las zonas de dorsal, que hacen crecer los océanos, las llamadas “dorsales oceánicas”. Los bordes de subducción como la fosa de Japón serían zonas muy activas sísmicamente, estas zonas son muy profundas y llegan a alcanzar 11 0 12 km de profundidad, son también denominadas “fosas oceánicas o abisales”.
Gran parte de este conocimiento de la piel de GEA, viene dado por la Geofísica, que estudia e interpreta el comportamiento que se produce de determinadas ondas sísmicas, al atravesar nuestro globo terráqueo.
La Tierra ha tenido distintos ciclos orogénicos, que se han producido durante cientos de millones de años, producidos por las colisiones de las placas tectónicas. Principalmente se distinguen dos orogenias: la hercínica y la Alpina. Los principales cinturones montañosos de nuestro planeta sean generado, por medio de éstas.
La hercínica se produjo entre el devónico y el carbonífero (320 y 280 millones de años), cuando todos los continentes se unieron formando uno, denominado Pangea.
La orogenia Alpina, se produjo durante el cenozoico dando lugar a los Pirineos, los Alpes, los Cárpatos, el Himalaya, etc. Esta orogenia continúa en la actualidad ya que el choque entre estas placas continúa.
Por tanto la piel de GEA cambia y estos cambios siempre han afectado la vida de nuestro planeta. Estos cambios por ejemplo hacen, que aparezcan y desaparezcan continentes y océanos. La vida que se ha desarrollado en los océanos y continentes se han visto afectada y, seguirá condicionada en el futuro. De ahí la importancia que tiene su conocimiento. El desastre vivido recientemente en Japón, es un ejemplo actual. Sabemos y reconocemos, que zonas implican más o menos peligro sísmico, pero no somos capaces de preveer cuando se van a producir. La construcción de centrales nucleares en zonas de alto riesgo sísmico, constituye un riesgo inaceptable para la comunidad internacional. GEA sigue su ciclo con o sin nosotros. Depende que nuestro conocimiento nos haga siempre superar estos acontecimientos y otros acontecimientos catastróficos. Hay que respetar a nuestro planeta, ya que no estamos por encima de él, pese a toda nuestra tecnología y conocimiento.
Texto: Justo Tarancón Fotos: Raquel y Justo